Historia de un cero patatero
18 Jul
Tristeza no es sólo una canción de Iván Ferreiro. La tristeza duerme, y en un big bang personal se despierta, te despeina, te rompe y obliga a que te reconstruyas. Que no te lo pone nada fácil, vamos. Mujer puta y con carácter.
Esta semana pasada recibí dos noticias que hicieron cabrear a esta mujer en cuestión. Las dos están relacionadas de una manera o de otra con la Universitat, pero aunque me hayan tocado la fibra sensible por igual, las miro y me enfrento a ellas de forma diferente.
Por una parte, quitando mierda al asunto, he suspendido una asignatura de 6 caros créditos. Y la he suspendido yo, sin ayuda ni maldad de nadie. La nota se compone de un examen de teoría, sus correspondientes prácticas semanales, y dos trabajos. Hasta aquí, examen y prácticas aprobados. Después llegan los trabajos… Uno de ellos suspendido una primera vez y trabajado hasta la saciedad con consejos ajenos para intentar recuperarlo. El otro… el otro es otra historia. Se trataba de un reportaje de temática libre, con una mínima extensión, que presentara ciertas características bibliográficas y que avalara una mínima documentación… Personalmente, puedo alegar que es el trabajo en que más ilusión y energías he puesto en todo lo que llevo estudiando periodismo. Quise que el diseño fuera el protagonista y me informé, documenté y emocioné de todas las formas posibles, habidas y por haber. Siempre agradeceré la ayuda de @xavicalvo como diseñador consejero, pero sobre todo como persona entusiasta. Me abrió el camino y supo sembrar mis frutos.
Lamentablemente, tengo un cero. Un cero, señoras y señores, un cero. Cuatro letras que me humillan y se ríen de mí a carcajadas. La razón: incluir en la bibliografía las noticias retrospectivas añadidas para completar el enfoque del trabajo. Mis despistes han hecho de mí otra vez lo que jamás he querido: un desastre como persona. Pues bien es cierto que añadí las noticias retrospectivas (y también la entrevista, el anexo completo… bla bla bla, me aburro hasta yo), pero no su referencia en negrita, cursiva y subrayado en la bibliografía. De la misma forma que no entiendo las cosas bien y no he escuchado a esta profesora en clase, no comprendo que se pueda poner un cero a una persona que ha presentado algo, se ha esforzado y ha trabajado. Eso sí que lo encuentro una falta de respeto. No reclamo lo que no me merezco, porque no escuché o no entendí, pero desde luego lo que no creo es que haya sensibilidad ninguna en el asunto.
Me duele, sin más. Estoy triste por haberme estampado contra un muro y por saber que soy así de olvidadiza. De momento, la profesora no me ha querido recibir para revisar los trabajos o hablar de ello, porque las actas están firmadas y las notas colgadas, cosa que nunca avisó (¡hola benditas nuevas tecnologías!), ni siquiera con un correo. Así, no he tenido oportunidad de un día de revisión. Y así, me ha deseado un buen verano vía e-mail. Y no lo tendré, porque gracias al plan Bolonia, estos dos trabajos son decisivos en la nota de la asignatura y me veo obligada a repetirla (y pagarla, por supuesto) en 4º, cuando vuelva de mi erasmus en Bruselas. El trabajo en cuestión se llama Diseño para la vida diaria, y antes de saber todo esto lo colgué en el Portfolio, porque estaba orgullosa de él. El anexo, por otra parte no lo colgué, pero sepan ustedes que está totalmente disponible a quien quiera verlo o leerlo.
Del otro tema no mencionaré nada, porque no sé cómo va a evolucionar y porque, por supuesto, es mucho más personal y difícil.
Si alguien ha llegado a leer esta última frase: ¡eres un/a campeón/a! Creo que jamás me he podido quejar tanto, pero creo que al menos me siento mejor… Y de momento no se me ha ocurrido nada más que contarlo así. Estaba triste.











