De la vida Real ya, a la vida real YA. En inglés y en francés encontramos fácilmente la diferencia entre lo royal(e) y lo real/réel, pero aquí no. Aunque tampoco nos equivoquemos, de la parte anglosajona y francófona tampoco vienen maravillosas noticias todos los días.
Se escucha, se lee, se intuye, ¿y qué falla? Porque en esta cultura del “no lo hagas así que lo estropearás todo” aún existen grandes (aunque parezcan a priori muy pequeños) que se han lanzado al “entonces lo haré como yo crea que es conveniente”. Bloggers de moda a caballo entre lo doméstico y lo profesional, estudiantes de periodismo, de sociología, ciudadanos en general como analistas de medios y de lo que nos rodea; aficionados a las letras y candidatos a guionistas tecleando e inventando historias y microrelatos, el sinfín de tags o etiquetas agrupando lo que a cada uno y cada una le apasiona. Cuentas de twitter hirviendo, que ya no simplemente echando humo, aspirantes a maestros y maestras que se van de campamento al mar y la montaña. Proyectos de ingeniero empezando a trastear con LEGO®…
Se habla de la clase política porque hemos dejado que se instalen en un estadio superior y cómodo donde su trabajo no consiste ya en servir a la ciudadanía. Pues perdón, pero sepan que no son una casta acomodada y a partir de YA deben encender bombillas, hablar menos, escuchar más y volver a tener los pies en la tierra, pues parecen habitantes del Olimpo. Y no lo son.
De lo simple al pensamiento. Del pensamiento a la inteligencia. De la inteligencia a la acción y de la acción al desarrollo. De vuelta a la realidad, desde la vida Real.

